¡Buenos días!
Comenzamos esta primera semana de Adviento poniendo nuestras vidas en manos de Dios, pidiéndole que nos llene de gratitud y esperanza para vivir cada día con alegría.
Para empezar este día, renovando nuestro espíritu, vamos a crear un espacio interior de paz.
· Nos ponemos cómodos; cerramos los ojos y nos relajamos.
· Realiza tres respiraciones profundas
· Con tu mente en calma, abre tu corazón a la presencia de Dios.
Comenzamos:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen.
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarlo». (Mt 8, 5-11)
ESCUCHAMOS
PENSAMOS
El centurión era un hombre importante, con soldados a su mando. Pero cuando su sirviente enfermó, no se sintió poderoso: se sintió pequeño delante de Jesús.
No pidió un milagro con orgullo, sino con fe. Dijo:
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarlo».
Jesús se sorprendió de su fe, porque el centurión confiaba sin ver.
Esa es la verdadera fe: creer que Dios puede obrar incluso cuando no entendemos cómo.
A veces, nosotros también tenemos personas que sufren o momentos difíciles. Jesús nos invita a confiar en Él, a creer que su palabra tiene poder para sanar, consolar y transformar.
- ¿Confío en Dios incluso cuando no veo lo que va a pasar, como hizo el centurión?
- ¿Qué cosas me ayudan a fortalecer mi fe cada día (personas, momentos, palabras, gestos...)?
- ¿Cómo puedo demostrar con mis acciones que creo de verdad en Jesús y en su amor?
REZAMOS JUNTOS
Señor Jesús,
hoy queremos hablar contigo con el corazón abierto.
A veces nos sentimos pequeños como el centurión que te pidió ayuda.
Pero sabemos que tú nos escuchas y que basta una palabra tuya para darnos paz.
Aumenta nuestra fe, Señor, para creer incluso cuando nos vemos,
para confiar cuando las cosas no salen bien
y para seguirte con alegría y esperanza.
Enséñanos a cuidar a los demás,
a mirar con ternura a quien sufre
y a ser instrumentos de tu amor siempre.
AMÉN
NOS DESPEDIMOS
Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. Mare Divina Pastora, prega per nosaltres. Nai Divina Pastora, roga por nós. Mother Divine Shepherdess, pray for us. Mère Divine Bergère, priez pour nous.
San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. Sant Josep de Calasanz, san Faustino Míguez i beata Victòria Valverde, pregueu per nosaltres. San Xosé de Calasanz, san Faustino Míguez e beata Victoria Valverde, rogade por nós. Saint Joseph Calasanz, Saint Faustino Míguez and Blessed Victoria, pray for us. Saint Joseph de Calasanz, Saint Faustino Míguez et Bénis Victoria, priez pour nous.

Comentarios
Publicar un comentario