HOY VIERNES, 27 DE FEBRERO, REZAMOS CON EL EVANGELIO DEL DOMINGO

 NOS SALUDAMOS

¡Buenos días! Hoy terminamos la semana con el evangelio del próximo domingo, SEGUNDO del camino cuaresmal. 

NOS SERENAMOS

Siéntate cómodamente, con la espalda recta pero relajada. Cierra los ojos o deja la mirada suave.

Respira despacio…
Inhala por la nariz contando hasta cuatro…
Y suelta el aire lentamente por la boca.
Otra vez… más tranquilo.

· Siente tu cuerpo apoyado. Relaja los hombros, el cuello, la cara. Deja que las manos descansen.

· Imagina un lugar que te dé paz. Observa su luz, sus colores, su calma. Estás bien. Estás tranquilo.

· En ese silencio, siente que Dios está contigo. Repite por dentro:
“Gracias por este día. Camina conmigo.”

Respira hondo una vez más…
Mueve los dedos de manos y pies…
Y, cuando quieras, abre los ojos.

Que esta paz te acompañe hoy.

Y comenzamos nuestra oración:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen. 


EL EVANGELIO del domingo NOS DICE:   

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor


PENSAMOS.

En este domingo, el Evangelio nos conduce a un monte de luz y de pocas palabras, donde Dios deja entrever la verdad más honda del ser de su Hijo. Una escena cargada de símbolos: la montaña, la nube luminosa, la voz del Padre. Estamos ante una manifestación de Dios, y la clave no es el resplandor, sino la palabra: “Este es mi Hijo amado… escuchadlo”. 

Nuestra fe nace de la escucha. Escuchar a Jesús es dejar que su palabra ilumine nuestras sombras, cuestione nuestras seguridades y nos transforme. El Papa León XIV en su mensaje para esta cuaresma destaca la importancia de la ESCUCHA.


                         " NO TEMAS. Nombra algo que te cuesta aceptar de ti"

Hoy volvemos a nuestro camino precisamente en la clave de la ESCUCHA de Jesús. Piensa serenamente: ¿A quién escucho cuando tengo que decidir? ¿Estoy atento a la Palabra de Jesús?.

Escríbelo en el dibujo de la oreja y, al finalizar esta oración, colócala junto a la montaña del camino sabiendo que, como dice el Papa: "Escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro".  




    REZAMOS JUNTOS 

    Divina Pastora, Madre mía, 

    yo hija/o tuya/o me ofrezco a ti y te consagro para siempre todo lo que me queda de vida. 

    Mi cuerpo con todas sus miserias, 

    mi alma con todas sus flaquezas, 

    mi corazón con todos sus afectos y deseos. 

    Todas mis oraciones, trabajos, amores, sufrimientos y combates; 

    en especial mi muerte con todo lo que le acompañe, 

    mis últimos dolores y mi última agonía. 

    Madre, acuérdate de esta/e tu hija/o y de la consagración que te hace.

     Y si yo, vencida/o por el desaliento y la tristeza,

     llegara alguna vez a olvidarme de ti,

     te pido por el amor que tienes a Jesús 

    me protejas como hija/o tuya/o hasta que esté contigo en el cielo. Amén

    NOS DESPEDIMOS 

    Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. Mare Divina Pastora, prega per nosaltres. Nai Divina Pastora, roga por nós. Mother Divine Shepherdess, pray for us. Mère Divine Bergère, priez pour nous.

    San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. Sant Josep de Calasanz, san Faustino Míguez i beata Victòria Valverde, pregueu per nosaltres. San Xosé de Calasanz, san Faustino Míguez e beata Victoria Valverde, rogade por nós. Saint Joseph Calasanz, Saint Faustino Míguez and Blessed Victoria, pray for us. Saint Joseph de Calasanz, Saint Faustino Míguez et Bénis Victoria, priez pour nous.

    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'EsperitSant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du Fils et du Saint-Esprit. Amen.

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