NOS SALUDAMOS
¡Buenos días! Hoy terminamos la semana con el evangelio del próximo domingo en nuestra oración de comienzo de día.
NOS SERENAMOS
· Siéntate cómodamente, con la espalda recta pero relajada. Cierra los ojos o fija la mirada en un punto. Respira profundamente… Inhala por la nariz contando hasta cuatro… retén un momento… y exhala suavemente por la boca.
· Siente cómo tu cuerpo se apoya en la silla o en el suelo. Relaja los hombros, suelta la mandíbula, deja que las manos descansen.
· Imagina un suave rayo de luz que entra en tu corazón… Es cálido, tranquilo, lleno de amor. Poco a poco, esa luz se expande, llenando todo tu ser de paz.
· Mientras respiras, siente la presencia de Dios que te acompaña en este nuevo día. En silencio, repite en tu interior: Señor, aquí estoy, camina conmigo hoy.
· Respira hondo una vez más… Mueve suavemente los dedos de las manos y los pies… y, cuando estés listo, abre los ojos. Que este momento de paz nos ayude a comenzar el día con serenidad
Y comenzamos nuestra oración:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen.
Lectura del santo evangelio según san Mateo
(Mt 5, 13-16)
PENSAMOS.
En este Evangelio Jesús nos dice algo impresionante: “Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo”. No habla de gente perfecta, sino de personas normales como vosotros. La sal no se ve, pero cambia el sabor de todo; la luz no hace ruido, pero ilumina. Así es vuestra vida cuando defendéis a alguien, cuando no seguís al grupo para hacer daño, cuando ayudáis, respetáis o ponéis paz. Puede que penséis que sois “uno más”, pero para Jesús cada uno tiene algo único que aportar, algo que nadie puede dar en su lugar. El problema es esconderse, apagarse por miedo a no encajar. Este texto nos recuerda que el mundo necesita jóvenes que no se vuelvan “sosos” ni apaguen su luz, sino que se atrevan a hacer el bien, aunque sea en cosas pequeñas, porque eso ya está cambiando el mundo.
REZAMOS JUNTOS
Señor,
a veces pensamos que somos uno más, que nuestra vida no cambia gran cosa.
Pero hoy nos recuerdas que somos sal de la tierra y luz del mundo.
Gracias por todo lo bueno que has puesto en nosotros: nuestra forma de ser, nuestras cualidades,
nuestra capacidad de querer y de hacer el bien.
Ayúdanos a no escondernos, a no apagarnos por miedo a no encajar, a no volvernos “sosos” cuando vemos algo injusto.
Danos valentía para defender, ayudar, respetar, para poner paz donde hay lío y para hacer lo correcto aunque cueste.
Que nuestra forma de vivir ilumine a otros y haga el mundo un poco mejor.
Amén.
NOS DESPEDIMOS
Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. Mare Divina Pastora, prega per nosaltres. Nai Divina Pastora, roga por nós. Mother Divine Shepherdess, pray for us. Mère Divine Bergère, priez pour nous.
San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. Sant Josep de Calasanz, san Faustino Míguez i beata Victòria Valverde, pregueu per nosaltres. San Xosé de Calasanz, san Faustino Míguez e beata Victoria Valverde, rogade por nós. Saint Joseph Calasanz, Saint Faustino Míguez and Blessed Victoria, pray for us. Saint Joseph de Calasanz, Saint Faustino Míguez et Bénis Victoria, priez pour nous.


Comentarios
Publicar un comentario