NOS SALUDAMOS
¡Buenos días!
Comenzamos este nuevo día con alegría en el corazón. La vida ha vuelto a florecer y celebramos que Jesús vive entre nosotros.
Nos regalamos ahora un momento de calma para mirarnos por dentro y dar gracias por el don de la vida que hoy se nos ofrece. Ponemos todo lo que vamos a vivir en manos de Dios.
NOS SERENAMOS
Para comenzar este día con paz en nuestro interior, vamos a hacer un pequeño ejercicio de silencio y atención.
• Nos sentamos cómodamente y apoyamos bien los pies en el suelo.
• Cerramos suavemente los ojos y llevamos una mano al corazón.
• Sentimos el latido de nuestro corazón y recordamos que la vida es un regalo.
• Mientras respiramos despacio, pensamos en tres cosas sencillas por las que hoy podemos dar gracias: una persona, un momento vivido o algo bueno que tengamos en nuestra vida.
• Guardamos unos segundos de silencio para sentir la presencia de Dios que nos acompaña y nos regala un nuevo día.
Y comenzamos nuestra oración:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen.
EL EVANGELIO del domingo NOS DICE
Evangelio según san Juan 21, 1-14
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar».
Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron: «No».
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.
REFLEXIONAMOS
En el Evangelio de hoy los discípulos pasan toda la noche pescando y no consiguen nada. Seguro que a nosotros también nos ha pasado alguna vez: estudiar y no sacar la nota que esperábamos, perder algo importante o que algo no salga como queríamos.
Cuando amanece, Jesús está en la orilla y les dice que lo intenten de nuevo. Ellos confían y la red se llena de peces. Este Evangelio nos recuerda que el fracaso no es el final. A veces necesitamos volver a intentarlo, confiar y no rendirnos. Jesús siempre está cerca, acompañándonos y animándonos.
¿Es importante fracasar alguna vez? ¿Qué podemos aprender de esos momentos?
¿Recuerdas alguna situación en la que algo no te salió bien al principio, pero después mejoró?
REZAMOS JUNTOS
María, Divina Pastora, permanece con nosotros, nos acompaña de manera especial en la espera del Espíritu Santo. Nos ponemos bajo su intercesión rezando:
Divina Pastora, Madre mía,
yo hija/o tuya/o me ofrezco a ti
y te consagro para siempre
todo lo que me queda de vida.
Mi cuerpo con todas sus miserias,
mi alma con todas sus flaquezas,
mi corazón con todos sus afectos y deseos.
Todas mis oraciones, trabajos, amores,
sufrimientos y combates;
en especial mi muerte con todo lo que le acompañe,
mis últimos dolores y mi última agonía.
Madre, acuérdate de esta/e tu hija/o
y de la consagración que te hace.
Y si yo, vencida/o por el desaliento y la tristeza,
llegara alguna vez a olvidarme de ti,
te pido por el amor que tienes a Jesús
me protejas como hija/o tuya/o
hasta que esté contigo en el cielo.
Amén.
NOS DESPEDIMOS
Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. Mare Divina Pastora, prega per nosaltres. Nai Divina Pastora, roga por nós. Mother Divine Shepherdess, pray for us. Mère Divine Bergère, priez pour nous.
San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. Sant Josep de Calasanz, san Faustino Míguez i beata Victòria Valverde, pregueu per nosaltres. San Xosé de Calasanz, san Faustino Míguez e beata Victoria Valverde, rogade por nós. Saint Joseph Calasanz, Saint Faustino Míguez and Blessed Victoria, pray for us. Saint Joseph de Calasanz, Saint Faustino Míguez et Bénis Victoria, priez pour nous.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'EsperitSant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du Fils et du Saint-Esprit. Amen.
Comentarios
Publicar un comentario