NOS SALUDAMOS
¡Buenos días! Iniciamos este tercer día de junio con la alegría de sabernos habitados por un Dios que ama la vida sobre todas la cosas. Hoy nos saludamos reconociendo que cada uno de nosotros es un signo vivo de su presencia y de su victoria sobre la oscuridad.
NOS SERENAMOS
Antes de mirar la imagen, preparamos nuestro interior para la contemplación:
- Busca una postura cómoda y cierra los ojos un instante.
- Respira profundamente tres veces. Siente cómo el aire, que es vida, llena tus pulmones.
- Al soltar el aire, deja fuera el cansancio, el pesimismo o cualquier sensación de derrota que puedas traer de estos días.
- Ábrete a la luz de Dios, que siempre busca abrir caminos nuevos y traerte paz.
Y comenzamos:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. En el nom del Pare i del Fill i de l'Esperit Sant. Amén. No nome do Pai e do Fillo e do Espírito Santo. Amén. In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen. Au Nom du Pére et du FIls et du Saint-Esprit. Amen.
HOY LA PALABRA DE DIOS NOS DICE...
En el Evangelio de hoy (Marcos 12, 18-27) , Jesús responde a quienes dudan de la vida eterna con una frase que transforma nuestra manera de ver la realidad. Y lo hace con las siguientes palabras:
"¿No está vuestro error en que no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios? No es Dios de muertos, sino de vivos; vosotros estáis muy equivocados."
Jesús nos invita a mirar hacia adelante, porque nuestro Dios es el Dios de la Vida, el que hace que todo florezca y nada se pierda para siempre.
CONTEMPLAMOS
(Miremos con detenimiento esta imagen de Patxi Fano)
- El latido de Dios: Observa la línea verde. Representa un electrocardiograma, el latido de la vida. Pero no es una línea cualquiera: es el pulso de Dios que marca el ritmo de nuestro corazón.
- Un Dios que salta: Fíjate en la figura de Dios. No está quieto ni serio; está saltando con alegría sobre los picos de nuestra vida. Él aprovecha cada "subida" y cada "bajada" para impulsarse y llenarlo todo de amor.
- Corazones en movimiento: De cada salto nacen corazones. Esto nos dice que cuando dejamos que Dios marque nuestro ritmo, nuestra vida empieza a desprender amor de forma natural.
- La meta es la VIDA: Al final de la línea, los latidos se transforman en una palabra escrita a mano: "vida". Es la promesa de Jesús: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia".
REFLEXIONAMOS
REZAMOS JUNTOS
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