Hoy viernes 25 de septiembre...rezamos con el Evangelio del domingo

 




NOS SALUDAMOS

¡Buenos días! Llegamos juntos al último viernes de septiembre. Cerramos estas semanas de adaptación con el corazón lleno de agradecimiento por la rutina recuperada, los lazos que se van fortaleciendo y la alegría de ir por un camino común.
Damos gracias por todo lo compartido en este mes y ponemos en mano de Dios todo lo que somos.

NOS SERENAMOS

Renovemos nuestro espíritu, vamos a crear un espacio interior de paz. Para ello:

  • Nos ponemos cómodos; cierra los ojos y siente tu respiración. 
  • Imaginas que estás en un lugar tranquilo y sereno.
  • Ahora, realiza tres respiraciones profundas. Siente que Dios está contigo; lo escuchamos y Él nos escucha.
  • Abre tu corazón a la presencia de Dios. Comenzamos nuestra oración:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 


HOY LA PALABRA DE DIOS NOS DICE…

Mt. 21,28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las mujeres pecadoras van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y mujeres pecadoras le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

REFLEXIONAMOS

Jesús nos invita a pensar en si de verdad cumplimos lo que prometemos o decimos. Esta parábola nos enseña que las palabras no sirven de nada si no las acompañamos de los hechos, del ejemplo...
Al igual que el primer hijo, siempre estamos a tiempo de cambiar y hacer las cosas bien. Intentemos este curso que nuestras acciones hablen de nosotros.

REZAMOS JUNTOS

Divina Pastora, Madre mía, 

yo hija/o tuya/o me ofrezco a ti 

y te consagro para siempre 

todo lo que me queda de vida. 

Mi cuerpo con todas sus miserias, 

mi alma con todas sus flaquezas, 

mi corazón con todos sus afectos y deseos. 

Todas mis oraciones, trabajos, amores, 

sufrimientos y combates; 

en especial mi muerte con todo lo que le acompañe, 

mis últimos dolores y mi última agonía. 

Madre, acuérdate de esta/e tu hija/o 

y de la consagración que te hace. 

Y si yo, vencida/o por el desaliento y la tristeza, 

llegara alguna vez a olvidarme de ti, 

te pido por el amor que tienes a Jesús 

me protejas como hija/o tuya/o 

hasta que esté contigo en el cielo. 

Amén.

NOS DESPEDIMOS

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. 

San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 


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