Hoy viernes 9 de octubre....rezamos con el Evangelio del Domingo

 NOS SALUDAMOS 

 ¡Buenos días! Llegamos al final de la semana, te invito a que repases lo bueno vivido durante estos días y a que des gracias por ello.

NOS SERENAMOS

Nos sentamos con la espalda recta pero relajada, los dos pies bien apoyados en el suelo, cerramos los ojos y hacemos tres respiraciones profundas. 

Después, respiramos despacio, a nuestro ritmo…Imaginamos que estamos contemplando un paisaje, lleno de paz. Nos sentimos muy bien. 

Abrimos los ojos lentamente.

 Con nuestra mente en calma, abrimos nuestro corazón a Dios que nos habla.


 Comenzamos 

en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 


HOY JESÚS NOS DICE...

Lectura del Evangelio de Mateo 22, 1‑14

Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: 

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;  y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas estos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo:

Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos:

Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.  Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.  Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 

Y le dijo: 

Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían:

Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 

Palabra del Señor

REFLEXIONAMOS

Muchas veces tenemos la agenda llena: clases, amigos, redes sociales, videojuegos, deporte, familia… y podemos dejar poco espacio para Dios.

Pero Jesús no quiere ser simplemente «una cosa más» de nuestra lista. Nos invita a una relación con Él. La pregunta no es solamente «¿Creo en Dios?», sino también: «¿Estoy dejando que Dios transforme mi manera de vivir?»

Aceptar la invitación significa elegir el amor, incluso cuando cuesta; perdonar cuando estamos heridos; ayudar cuando nadie nos obliga y mantenernos fieles a nuestros valores, aunque los demás piensen diferente.

El Evangelio también nos recuerda que la invitación de Dios es para todos. Nadie está excluido de antemano: Dios llama a buenos y malos, a quienes están cerca y a quienes se han alejado. Siempre hay una puerta abierta para volver a Él.

REZAMOS JUNTOS

Divina Pastora, Madre mía, 

yo hija/o tuya/o me ofrezco a ti 

y te consagro para siempre 

todo lo que me queda de vida. 

Mi cuerpo con todas sus miserias, 

mi alma con todas sus flaquezas, 

mi corazón con todos sus afectos y deseos. 

Todas mis oraciones, trabajos, amores, 

sufrimientos y combates; 

en especial mi muerte con todo lo que le acompañe, 

mis últimos dolores y mi última agonía. 

Madre, acuérdate de esta/e tu hija/o 

y de la consagración que te hace. 

Y si yo, vencida/o por el desaliento y la tristeza, 

llegara alguna vez a olvidarme de ti, 

te pido por el amor que tienes a Jesús 

me protejas como hija/o tuya/o 

hasta que esté contigo en el cielo. 

Amén.

NOS DESPEDIMOS

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

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