NOS SALUDAMOS
¡BUENOS DÍAS!
Hoy es un nuevo día para aprender, ayudar y dar lo mejor de nosotros mismos. Cada pequeño gesto cuenta y puede alegrar la vida de quienes nos rodean. Que vivamos este día con ilusión, alegría y un corazón abierto a los demás.
NOS SERENAMOS
Antes de hablar o escuchar, necesitamos preparar el corazón.
Necesitamos un momento para entrar en calma,
dejar a un lado lo que nos distrae y abrirnos a lo que Dios quiere decirnos hoy.
Siéntate derecho en la silla.
Cierra los ojos un momento y respira profundamente tres veces.
Imagina que con cada respiración dejas a un lado el cansancio, las prisas o las preocupaciones,
y que en tu interior se enciende una luz que te llena de paz.
Quédate en silencio unos segundos y abre tu corazón a lo que vas a ver y escuchar.
Así, como estás ahora, Dios te quiere y te habla...
Por eso, comenzamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
HOY JESÚS NOS DICE...
«El amo de casa, irritado, dijo al criado: Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a pobres, mancos, ciegos y cojos. Regresó el criado y le dijo: Señor, se ha hecho lo que ordenabas y todavía sobra sitio. El amo dijo al criado: Sal a los caminos y veredas y oblígalos a entrar hasta que se llene la casa»
(Lucas 14, 21-24).
ESCUCHAMOS
En el Evangelio de hoy, Jesús cuenta la parábola
de un hombre que prepara un gran banquete e invita a muchas personas.
Sin embargo, cuando llega el momento, los invitados empiezan a poner excusas:
uno tiene trabajo, otro tiene asuntos personales y otro tiene otras preocupaciones.
Entonces el dueño de la casa hace algo sorprendente:
invita a otras personas para que nadie se quede sin participar en la fiesta.
Este Evangelio nos recuerda que Dios siempre nos invita a formar parte de su proyecto de amor.
Pero la pregunta es: ¿cómo respondemos nosotros a esa invitación?
El lema de este curso, “Ponle corazón y súmale compromiso”, nos da una pista.
Poner corazón significa vivir con amor, con atención a los demás y con ganas de hacer el bien.
Pero no basta con tener buenas intenciones.
También hay que sumar compromiso: actuar, colaborar, ayudar y responder cuando alguien nos necesita.
Los invitados del Evangelio tenían muchas excusas.
Nosotros también podemos tenerlas: “ya lo hará otro”, “no tengo tiempo”, “no me apetece”.
Pero Jesús nos invita a abrir el corazón y a comprometernos de verdad.
Hoy podemos preguntarnos si estamos aceptando la invitación de Dios a construir un mundo mejor
o si estamos demasiado ocupados.
REFLEXIONAMOS
¿Qué excusas pongo a veces para no ayudar o comprometerme con los demás?
¿Qué puedo hacer hoy para poner más corazón y más compromiso en mi vida?
REZAMOS JUNTOS
Señor Jesús,
gracias porque cada día nos invitas a formar parte de tu gran familia.
Ayúdanos a no poner excusas cuando podemos hacer el bien.
Danos un corazón generoso para ayudar a los demás
y un compromiso firme para actuar cuando alguien nos necesite.
Que sepamos responder a tu llamada con alegría,
compartiendo nuestro tiempo, nuestras capacidades y nuestra amistad.
Haz que este curso vivamos de verdad nuestro lema.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
NOS DESPEDIMOS
Madre Divina Pastora, ruega por nosotros.
San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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