NOS SALUDAMOS
¡BUENOS DÍAS!
Ya estamos a mitad de la semana.
Es un buen momento para parar un instante y darle gracias a Dios
por todo lo que hemos vivido hasta ahora, lo bueno y lo difícil.
Le pedimos que nos siga acompañando en el camino
y nos dé fuerzas para lo que queda por delante.
NOS SERENAMOS
Antes de hablar o escuchar, necesitamos preparar el corazón.
Necesitamos un momento para entrar en calma,
dejar a un lado lo que nos distrae y abrirnos a lo que Dios quiere decirnos hoy.
Siéntate derecho en la silla.
Cierra los ojos un momento y respira profundamente tres veces.
Imagina que con cada respiración dejas a un lado el cansancio, las prisas o las preocupaciones,
y que en tu interior se enciende una luz que te llena de paz.
Quédate en silencio unos segundos y abre tu corazón a lo que vas a ver y escuchar.
Así, como estás ahora, Dios te quiere y te habla...
Por eso, comenzamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
HOY JESÚS NOS DICE...
«Si alguien acude a mí y no me ama más que a su padre y su madre, a su mujer y sus hijos,
a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Quien no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo»
(Lucas 14, 26-27).
ESCUCHAMOS (hasta 1’56)
REFLEXIONAMOS
La canción nos invita a repetir una frase muy sencilla: "Ama, ama, ama y ensancha el alma."
Nos invita a descubrir que amar de verdad significa abrir el corazón,
salir de nosotros mismos y vivir entregándonos a los demás.
Jesús, en el Evangelio, nos recuerda que seguirle implica elegirle por encima de todo
y estar dispuestos a cargar con nuestra cruz, incluso cuando el camino no sea fácil.
No se trata de dejar de amar a quienes nos rodean, sino de aprender a amar como Él:
con generosidad, compromiso y entrega.
Porque cuando ponemos a Jesús en el centro de nuestra vida, nuestro corazón se ensancha
y descubrimos que amar más no nos quita nada, sino que nos hace vivir más plenamente.
REZAMOS JUNTOS
Señor Jesús,
ayúdanos a poner el amor en el centro de nuestra vida,
a seguir tus pasos con generosidad
y a no tener miedo de cargar con nuestra cruz.
Que aprendamos a amar sin medida,
porque solo así nuestro corazón se ensancha
y nuestra vida cobra sentido.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
NOS DESPEDIMOS
Madre Divina Pastora, ruega por nosotros.
San José de Calasanz, san Faustino Míguez y beata Victoria Valverde, rogad por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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